Desde hace meses varias entradas las he concluido con la frase "Tengo esperanza" o "Sigo teniendo esperanza"... pero, ¿en que se sustenta mi esperanza? concuerdo con muchos en este tema y siii... en el mismo Dios nuestro Señor, en él esta puesta mi esperanza...
"Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud"
Salmos 71:5
Él es nuestro ayudador desde nuestro nacimiento, debiera por lo tanto ser nuestra esperanza desde la juventud y todos nuestros días. Nadie debería esperar seguridad, consuelo o bienestar del mundo.
La entrada "Es lo que necesito, solo eso..." es respecto a la Voluntad de Dios para nuestras vidas... cada nuevo día mi esperanza se sustenta en Dios, en que su buena, agradable y perfecta voluntad bendice mi vida. "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" Romanos 12:2
¿En quién mas podría yo sustentar mi fe, si nuestra vida es como un gran océano
con días de gran calma y días de fuertes vientos que traen temor? ¿En quién si solo Nuestro Señor tiene poder para dominar toda tormenta? "Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento..."Marcos 4:39
Cada día es un nuevo zarpe, es una nueva experiencia en éste océano llamado vida, pero no debemos perder nuestro rumbo, el enfoque de nuestras vidas que es agradar a Dios en la calma o en la tormenta. Lamentablemente muchos y nosotros mismos en algún instante estando en medio de una tormenta hemos perdido nuestra esperanza, pensamos en nuestro bienestar, nuestros bienes, lo que podemos perder... Actuamos como el mundo, nuestra fe decae, pasan días en que no vemos sol, ni estrellas. Así, a veces, la tristeza es la que predomina y el estado del pueblo de Dios en cuanto a sus asuntos espirituales, se debilitan, andan en tinieblas y no tienen luz. Hay muchos viviendo en estado de tormenta constante, con las esperanzas puestas es sus medios económicos, intelectuales, influencias o en las capacidades propias... Sin embargo, ellos y nosotros tenemos la alternativa de dejar la carga que llevamos en las manos de Dios y confiar en él o hundirnos con ella.
"...Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza" ¿a qué tememos entonces? ¿porque esperar a que nuestra fuerza humana se agote si Dios quiere que dependamos de él a diario, si es nuestro ayudador desde el vientre, desde antes de nacer?
"...Seguridad mía desde mi juventud" ¿en quién encontraremos mejor refugio en medio de una tormenta? solo él es nuestro amparo, nuestro refugio, el único que calma toda tempestad.
Es por ello, que tengo mi esperanza puesta en mi Señor, mi corazón puede estar pasando distintas situaciones, puede estar herido, con cicatrices de alguna vivencia antigua, mi vida puede parecer una tormenta. Si de corazón estamos dispuestos a Dios, dejando de confiar en nuestras propias fuerzas, dejando de intentar humanamente llegar a nuestra meta, nuestra vida es bendecida.